De dónde nace este libro
(y por qué ahora puedes llevarte dos historias por el precio de una)
Hay libros que nacen de un impulso.
De una urgencia.
De algo que necesita salir casi sin permiso.
Y hay otros que hacen lo contrario.
Se quedan.
Se quedan dentro durante años,
en silencio,
esperando el momento exacto en que pueden decirse.
Donde duermen los cerezos pertenece a los segundos.
No es un libro que escribí de una vez.
Es un libro que fui entendiendo poco a poco.
A veces sin darme cuenta.
A veces sin saber que ya lo estaba escribiendo.
Durante mucho tiempo pensé que cada relato era independiente.
Una historia más.
Un intento más de atrapar algo que se me escapaba.
Pero un día —sin aviso— lo entendí.
Todos hablaban de lo mismo.
No de una trama.
No de un personaje.
Sino de algo más profundo.
De los lugares.
De la memoria.
De lo que permanece cuando todo cambia.
Porque hay cosas que no vuelven.
Hay veranos que se quedan suspendidos en algún lugar del tiempo.
Calles que ya no son las mismas.
Personas que siguen viviendo en nosotros…
de formas que no sabemos explicar.
Y escribir, al menos para mí,
tiene que ver con eso.
Con no perderlo del todo.
Con quedarse un poco más.
Con mirar de frente eso que ya no está…
y descubrir que, de alguna manera, sigue estando.
Este libro es ese intento.
Cuando un libro deja de ser un libro
No sé en qué momento dejó de ser un conjunto de relatos
para convertirse en un lugar.
Pero ocurrió.
Y desde entonces, cada vez que alguien lo lee,
siento que ese lugar se vuelve un poco más grande.
Más habitado.
Más real.
Quizás ese sea el verdadero sentido de escribir.
No contar historias.
Sino construir espacios donde otros puedan quedarse.
Y todo empezó antes…
Antes de este libro, hubo otro.
Un libro muy distinto en forma…
pero no tanto en el fondo.
Diario del confinamiento nació en un momento límite.
En un tiempo suspendido.
En ese lugar extraño donde el mundo se detuvo…
y nos obligó a mirarnos.
Si Donde duermen los cerezos habla de la memoria,
ese primer libro habla del presente cuando todo tiembla.
Uno mira hacia atrás.
El otro hacia dentro.
Pero los dos comparten algo:
la necesidad de quedarse.
Una invitación (por tiempo limitado)
Por eso, estos días quiero hacer algo especial contigo.
Si decides entrar en Donde duermen los cerezos,
puedes llevarte también Diario del confinamiento
por 10 € adicionales.
No es solo una promoción.
Es una forma de ofrecerte el recorrido completo.
El origen y el lugar al que he llegado.
Dos momentos.
Dos miradas.
Un mismo hilo.
Si sientes que alguno de estos textos puede acompañarte,
quizás este sea un buen momento para entrar.
Y quedarte.
Gracias por estar aquí.



