Lo primero: comparto contigo esa falta de sensación de urgencia. Somos unos privilegiados, Pedro. Cuánta gente no tiene más remedio que vivir pendiente del móvil, en tensión permanente, sin poder disfrutar de lo verdaderamente importante. Qué afortunados somos.
Lo segundo: yo también me estoy dando de baja de algunas newsletters, sencillamente porque la vida no da más de sí. Pero aquí sigo leyéndote.
Totalmente cierto y es curioso que justo hayas subido esta publicación y ayer mismo echarán en la tele una magnífica película de Russell Crowe " Un buen año " cuya esencia es la misma que este escrito. La habitación azul te sienta bien, nos sienta bien
Entiendo este tema totalmente, Pedro. Pienso igual. Es una bendición tomar tiempo desconectado.
Yo siempre estoy dispuesta a darme de baja de suscripciones que no encajan con mi versión actual, aunque aprecie a las personas detrás de las palabras y siga leyendo sus Notas y posts cuando puedo dedicar tiempo a leer y encuentro a mis favoritos en las notas de personas que sigo.
Pero hay escritores que considero especiales que no me doy de baja aunque no lea todo lo que recibo de ellos. Puede que borre mensajes sin leerlos por completo para mantener mi bandeja limpia, pero no me doy de baja.
Siempre me da curiosidad cuando leo avisos de personas que dicen que van a estar ausentes en Substack, o cuando leo disculpas de gente que han estado ausentes al regresar. Casi siempre pienso "Si no lo hubieras dicho, no hubiera sabido que te tomaste tiempo fuera de aquí."
Pienso que no puedo ser la única que no se da cuenta cuando escritores no están aquí por un tiempo hasta que esas disculpas llaman la atención al sentido de culpabilidad que muchos de ellos sienten por no publicar de una manera habitual y consistente.
No sé.
Por mi parte, no me gusta rendir cuentas ni dar explicaciones.
No estoy aquí para complacer a las masas.
Ni con empeño de acumular seguidores y suscriptores por decir que tengo cierto número, o porque se sienten obligados a seguirme porque los sigo.
No me estresa lo que piensen si me doy de baja de sus páginas. Si están en la mía y me cancelan como retaliación, pues bien, porque no han estado porque han conectado con lo que escribo.
Me gusta conectar con gente que motivan mi atención por su talento...y por su sensibilidad en reconocer y apoyar el talento de los demás.
"Como si estar siempre accesibles fuese una forma de responsabilidad moral."
Este es el problema, sobre todo para los estadounidenses como yo.
Nos han enseñado, ya sea de forma implícita o directa, a responder en cuanto alguien se pone en contacto con nosotros. Es agotador.
¡Enhorabuena por unas vacaciones sin correos electrónicos!
Muchas gracias Casey
Lo primero: comparto contigo esa falta de sensación de urgencia. Somos unos privilegiados, Pedro. Cuánta gente no tiene más remedio que vivir pendiente del móvil, en tensión permanente, sin poder disfrutar de lo verdaderamente importante. Qué afortunados somos.
Lo segundo: yo también me estoy dando de baja de algunas newsletters, sencillamente porque la vida no da más de sí. Pero aquí sigo leyéndote.
Abrazo
Muchas gracias Ignacio. Para cuando la nueva novela?
¡Disponible el 1 de junio, la presento el 18! Os informaré...
Totalmente cierto y es curioso que justo hayas subido esta publicación y ayer mismo echarán en la tele una magnífica película de Russell Crowe " Un buen año " cuya esencia es la misma que este escrito. La habitación azul te sienta bien, nos sienta bien
No he visto "Un buen año", pero ahora tengo pendiente verla, gracias a tu comentario sobre este tema tan interesante.
Te aseguro que te encantará, la tienes en RTVEPlay
Muchas gracias Mabel
Entiendo este tema totalmente, Pedro. Pienso igual. Es una bendición tomar tiempo desconectado.
Yo siempre estoy dispuesta a darme de baja de suscripciones que no encajan con mi versión actual, aunque aprecie a las personas detrás de las palabras y siga leyendo sus Notas y posts cuando puedo dedicar tiempo a leer y encuentro a mis favoritos en las notas de personas que sigo.
Pero hay escritores que considero especiales que no me doy de baja aunque no lea todo lo que recibo de ellos. Puede que borre mensajes sin leerlos por completo para mantener mi bandeja limpia, pero no me doy de baja.
Siempre me da curiosidad cuando leo avisos de personas que dicen que van a estar ausentes en Substack, o cuando leo disculpas de gente que han estado ausentes al regresar. Casi siempre pienso "Si no lo hubieras dicho, no hubiera sabido que te tomaste tiempo fuera de aquí."
Pienso que no puedo ser la única que no se da cuenta cuando escritores no están aquí por un tiempo hasta que esas disculpas llaman la atención al sentido de culpabilidad que muchos de ellos sienten por no publicar de una manera habitual y consistente.
No sé.
Por mi parte, no me gusta rendir cuentas ni dar explicaciones.
No estoy aquí para complacer a las masas.
Ni con empeño de acumular seguidores y suscriptores por decir que tengo cierto número, o porque se sienten obligados a seguirme porque los sigo.
No me estresa lo que piensen si me doy de baja de sus páginas. Si están en la mía y me cancelan como retaliación, pues bien, porque no han estado porque han conectado con lo que escribo.
Me gusta conectar con gente que motivan mi atención por su talento...y por su sensibilidad en reconocer y apoyar el talento de los demás.
Como tú, Pedro.